En la parashah del último shabat (anterior al deceso de don Jacobo Turim Z”L) llamada Vaieji, se habla sobre el fallecimiento de Iaakov. Éste bendice a cada uno de sus hijos antes de morir. Luego les da algunas instrucciones sobre su funeral y ahora cito textual: “Vaijal Iaakov letzavot et banav, vaieesof raglav el hamitá, vaigva vaieasef el amav”. Quiere decir, literal y conceptualemente “Cuando Iaakov terminó de dar estas instrucciones a sus hijos, falleció y se reunió con los suyos”. Iaakov. El Patriarca bíblico. (El sepelio fue realizado el 31/12/2012)Éste Iaakov, Jacobo Turim –que para todos nosotros también significó una especie de “Patriarca”- nos abandonó físicamente, hace ya algunas horas. Una gran pérdida, irreparable para nuestra institución, para nuestra comunidad. Con él se nos fue un luchador, un héroe del pueblo judío. Un sobreviviente de la Shoa. Quién como tal, en innumerables ocasiones trasmitió sus experiencias a los niños y a todos nosotros. Como sobreviviente fue activo integrante de nuestra institución, el Centro Recordatorio del Holocausto y durante muchos años, todos estos últimos años, Presidente del mismo. Ya había sido nuestro Presidente por primera vez unos cuantos años atrás. Dignificó a la institución en el cargo que ejerció con nobleza, capacidad, dedicación y mucho cariño, y por tanto nos dignificó a cada uno de nosotros. Fue un verdadero ejemplo. Lo recordamos: encendiendo año tras año una vela de la Menorá en el Acto Central de Iom Hashoa de la Kehila y del Ishuv, acompañado por sus nietos. Y en otros actos comunitarios también. Lo recordamos: presente y participante activo hasta último momento, de nuestras reuniones, de nuestras actividades. Lo recordamos: en la más reciente de ellas, la de Jánuca hace apenas dos semanas. Encendiendo una de las velas de la Janukiá, pronunciando las brajot y trasmitiendo su mensaje. Un mensaje que siempre, siempre era de contenido judío pleno. Judío hasta la médula: hombre de Kehila, comprometido con el judaísmo; sentía el judaísmo; vivía el judaísmo. Profundamente respetuoso de nuestra tradición. Y con un sentimiento sionista muy marcado: amante de Israel. Y sumamente preocupado y hasta irritado cuando la causa de Israel era tratada de manera injusta. Por sobre todo, una persona de bien. Un mensh. En todo el sentido de la palabra.Un gran ser humano. Con todo su señorío.Respetado y apreciado en todo el marco comunitario y fuera del mismo también. En ese sentido gozó realmente de un extraordinario consenso. Más que un nombre, Jacobo Turim era -y seguirá siendo- un concepto. Un modelo a seguir. Don Jacobo Turim, Iaakov Ben Jaim, se nos fue. En realidad quizás no totalmente.Nuestros sabios en relación al “otro” Iaakov, el bíblico, dicen que “Nuestro Patriarca Iaakov no murió”. En el sentido de que la muerte significa una transición: de la existencia física a la existencia puramente espiritual. Lo mismo podría aplicarse a éste Iaakov. Jacobo Turim, Iaakov Ben Jaim, nos dejó a todos un recuerdo imperecedero. Un legado que debemos continuar. Y TODOS SABEMOS COMO LO DEBEMOS CONTINUAR. Para su familia -esposa, hijos, nietos, yernos, familiares en general- un cálido abrazo.Que en su bendito recuerdo hallemos todos consuelo.Iehi Zijro Baruj! Bendita sea su memoria!*La foto corresponde al 27/01/2012, en el Palacio Legislativo por el Día Internacional de Recordación del Holocausto.
Al cumplirse un mes de su fallecimiento – Palabras pronunciadas en la ceremonia del sepelio de Jacobo Turim (Z”L)
30/Ene/2013
Lic. Rafael Winter (Rufo) (31/12/2012)